REFLEXIÓN / Abimael Roca
Abimael Roca
Minstro Capellán, A.I.C.
Miami, Florida USA
REFLEXIÓN
Recientemente tuve
una cita en el piso 12 del Hospital de Veteranos en Miami. Desde donde estaba
se podía divisar el estacionamiento del edificio. Ese lugar tiene la
particularidad de sacar la mejor conducta de las personas que asistimos ahí.
Con pocas excepciones, la mayoría de la gente siempre está de buen humor. En el
lugar se respira optimismo, a pesar de ser un hospital. Sin embargo, en el
estacionamiento, todavía somos lo que somos. Todos ensimismados en nuestros
propios problemas, peleando por nuestro estacionamiento porque en nuestra
burbuja, nuestra limpieza dental tiene el mismo peso que el diagnóstico de
cáncer del vecino. Eso me lleva precisamente al punto a donde quiero llegar.
Vivimos en una
sociedad donde como cristianos “yo y mi casa serviremos a Jehová”, pero en la
calle actuamos en ese mismo orden, primero yo, luego mi casa y entonces Jehová.
Nuestras prioridades se han ido distanciando considerablemente del diseño
original del Pueblo de Dios, de la Iglesia. Mi cuenta de ahorro es más
importante que la necesidad del hermano. Buscamos predicaciones que nos
levanten la autoestima, que nos hablen de prosperidad, y que nos carguen las
baterías para la semana. Entonces, cuando la Palabra dura llega, nos escondemos
de ella detrás del juicio que se le hacemos al vecino. En otras palabras, si la
predicación habla de santidad, seguramente se refiere al vecino porque yo no
vivo en pecado. Y así, seguimos nuestras vidas, peleando por nuestro
estacionamiento sin importar la necesidad del hermano.
Esta semana, te
invito a unirte a mí y dejar de hablar de Dios entre los hermanos, y más bien
llevar siete días de total desprendimiento, poniendo todo y a todos antes que a
nosotros mismo, sin hablar de ello, ni postearlo en las redes sociales, estoy
seguro que nuestro Padre que nos ve en secreto, nos recompensará en público
(Mateo 6:6).
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