DEMOS GRACIAS / CAPELLAN JANET RIVERA
Al
entrar el año 2020, muchos lo llamaron el año de la visión perfecta y cuando
escuché esto, me parecieron palabras prometedoras y casi proféticas. Me mantuve
alerta a lo que trajera este nuevo año y mis expectativas se mantuvieron muy
altas como siempre solemos hacer con un nuevo comienzo de año. Pero en realidad no se requiere mucha
revelación para saber que la visión ocular perfecta es 20/20, así que de ahí
sale esta retórica; pensé en aquel momento. Una cosa puedo confesar, no sé qué
quiere decir tener una visión espiritual perfecta, pero a medida que transcurría
el año pude ver muchas cosas con mayor claridad.
El
mundo entero vivió una pandemia durante este año, y en los Estados Unidos se
sumaron otros tantos retos, entre ellos, crisis económica, social y política,
desastres naturales, violencia policiaca, protestas violentas, y no
podemos olvidar las miles de muertes
relacionadas al virus COVID -19.
Cada individuo vivió una experiencia única durante este año y tiene su propia historia que contar. Puedo asegurar que muchas personas tienen una mejor visión espiritual después de lo vivido durante este año y por tal se debe dar gracias a Dios.
LA GRATITUD NACE DE UN CORAZÓN QUE RECONOCE LA VERDAD Y NOSOTROS LOS CRISTIANOS, AL RECONOCER QUE TODA NUESTRA VERDAD ES CRISTO, VIVIMOS AGRADECIDOS A ÉL DIARIAMENTE PORQUE NUESTRO PROPÓSITO ESTÁ EN ÉL.
Yo tengo unas razones específicas para dar gracias a Dios que quiero compartir contigo y tal gratitud nació al ver unas verdades en este tiempo. Durante este año pude ver por experiencia, no solo por medio de enseñanza bíblica, que la Iglesia de Cristo no es un edificio o un conjunto de gente que cantan o afirman con un “Amén” las palabras de un predicador. La Iglesia de Cristo se compone de hombres y mujeres lavados con la sangre de Cristo y sellados con el Espíritu Santo de Dios. Estos son ciudadanos del cielo que viven en todas partes de este mundo.
GRACIAS
ESPÍRITU SANTO PORQUE SIEMPRE ESTÁS CONMIGO. NO HAY EDIFICIO QUE TE PUEDA CONTENER,
DONDE VIVES ES EN MI.
Durante este año también pude ver claramente lo frágil que es la vida humana y durante esta pandemia tuve el tiempo, la libertad y el deseo de pasar más tiempo con mis seres queridos.
GRACIAS SEÑOR, POR MOSTRARME EL VALOR DE TODA VIDA HUMANA Y DE PERMITIRME PASAR MÁS TIEMPO CON MIS SERES QUERIDOS.
También pude ver que vivimos en un país rico, donde no escasea el alimento, y donde hay personas muy generosas que usan su libertad para compartir lo que tienen con los demás. Así mismo pude apreciar que no necesitamos mucho para vivir y Dios siempre me dio lo necesario.
GRACIAS SEÑOR POR TODO LO QUE ME HAS DADO. NO NECESITO TANTO PARA VIVIR CONTRARIO A COMO SOLÍA PENSAR. SERVIR A LOS DEMÁS ES LA VERDADERA BENDICIÓN.
Finalmente, para cerrar este artículo, aunque pudiera seguir, puedo afirmar que este año me ayudó a practicar mi fe y estar quieta. Me afirmé en mi fe de que sí la vida en este mundo es pasajera y sí, los tiempos son inciertos, pero también sé que el Señor nunca nos dejará y por tal razón, los que confían en él permanecen para siempre.
GRACIAS SEÑOR PORQUE TÚ ERES VERDAD Y SÉ QUE LO ÚNICO SEGURO QUE TENGO ERES TÚ…AUNQUE LO DEMÁS SEA INCIERTO …GRACIAS POR SER MI PADRE Y NUNCA DEJARME.
Este
año 2020, quizás no ha sido lo que esperamos, pero ha sido el año que Dios
planificó y era necesario para tornarnos más a él mientras nos acercamos a su
venida. ¡Demos gracias!
Ministro Capellán
AIC
Miami, Fl


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